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El Santo Grial en Aragn Historia de Aragón.

Introduccin



Es conveniente principiar definiendo bien los trminos.
Los iniciados en la materia, como son los msicos profesionales y todos los aficionados a la msica - que es lo mismo que decir "los wagneristas" -, y la gran masa de lectores de peridicos que leen algo ms que las noticias de crmenes y deportes, no necesitan explicacin previa para darse cuenta del asunto; pero suponiendo que puede haber quien lo ignore por completo o quien slo tenga de l muy rudimentarias o falsas nociones, para stos va la presente introduccin, a fin de facilitarles la inteligencia de lo que ha de venir.

Si es o no de actualidad esta materia y si es oportuno el tratarla con alguna extensin, el lector lo juzgar cuando sepa que hay un empeo tenaz en arrebatarle a Aragn la gloria de haber posedo el Santo Cliz y de haber dado el motivo de las leyendas del Santo Grial, tan admirablemente enaltecida en la asombrosa creacin wagneriana.

Los aragoneses, ms que ningn otro espaol, podemos apropiarnos una frase clebre de Goethe en Hermann y Dorotea, citada por algunos escritores modernos a este respecto: "ESTO ES NUESTRO! ASI HAY QUE DECIRLO Y ASI HAY QUE SOSTENERLO!"

Bien mereca esta altsima causa un mantenedor ms brillante que el actual; pero, mientras no arrecie el ataque, es bastante con que este modesto centinela d la voz de alerta para que los de casa se aperciban a mayor defensa, si fuera necesaria, y para que los adversarios entiendan que no se han metido en un terreno abandonado donde se puede maniobrar tranquilamente a capricho.

Santo Grial de la Catedral de Valencia

Con el nombre de SANTO GRIAL se designa, a travs de los siglos y de las historias y leyendas, el Sagrado Cliz que emple nuestro Redentor en la ltima cena con sus Apstoles, para consagrar y darles a beber en l el Vino Eucarstico, o sea su preciossima Sangre; en el mismo adorable Vaso recibi el da siguiente la que caa de las heridas de Jess en la Cruz su fiel discpulo Jos de Arimatea, y puso la que recogi coagulada al lavar el Sagrado Cuerpo para ponerlo en el Sepulcro, segn varias tradiciones; y, por fin, este preclaro Cliz fu el objeto de multitud de fantasas novelescas y romances de los Libros de Caballeras, unido constantemente a los de la Tabla Redonda en Inglaterra, pasando a Francia y Alemania con su hroe Perceval o Paezival en los siglos XII y XIII, popularizado en Espaa en el XV con el libro titulado "La Demanda (conquista) del Santo Grial", en el XVI en el "Lanzarote del Lago" donde se llama Santo Greal, y en estos ltimos tiempos conocido universalmente por el Santo Gral o Graal en la pera Parsifal, del ms grande de los msicos modernos.

Puesto que el objeto es el mismo en todas las naciones, no creo que sea cuestin esencial lo de los nombres que se le dan en las diversas lenguas y en distintas pocas; pero es bueno no desconocerlos. Los ingleses lo escriben The San Gral, Holy Grail, Sangreal, Sank Ryal y Holy Gral; en francs antiguo Sanct Graal y en el moderno Saint Graal; los alemanes Gral y Graal, y alguna vez Grl y Grail; en italiano San Graal; en portugus moderno Santo Graall, antiguamente Gral; en cataln (en una traduccin de la italiana "Inchiesta del San Graal") se dice Grasal, en el cataln literario de ltima hora (Monserrat, 1922) lo llaman Sant Groal, y en nuestros clsicos "La Demanda" y "Lanzarote" se nombra Grial y Greal respectivamente.

Aunque por la celebridad de la pera de Wagner se le llamar ya siempre y en todo el mundo Gral o Graal, me parece que nosotros debemos conservar el nombre espaol de GRIAL con el cual lo llama "La Demanda" y lo cita Cervantes en su "Ingenioso Hidalgo". A estos precedentes debe sumarse la razn eufnica, por cuya virtud se ha ido deshaciendo la cacofonia de las dos aa primitivas etimlogicamente, suprimiendo una de ellas o substituyendola por otra vocal.

Segn la opinin de casi todos los crticos, parece cierto que las voces espaolas grial, greal y gralproceden de la misma raz gradlis o gratlis, que en bajo latn significa vaso: etimologa que conviene perfectamente a los nombres derivados y al objeto de que se trata.
en castellano antiguo se llama grial o greal y en portugus y gallego gral, como vamos a ver, un utensilio de cocina que corresponde al almirez o al mortero de madera para preparar las salsas, pero no al vaso de beber. (Tal forma tiene, en efecto, la copa del Santo Cliz).

Recuerda Bonilla unos versos del Arcipreste de Hita (1290-1379) en los cuales se ve el rigor con que se observaba la abstinencia de carnes en Cuaresma, pues la duea de la casa hace limpiar todos los objetos de la cocina que hubieran servido para grasas:

"Escudillas, sartenes, tinajas e calderas
Caadas e barriles, todas cosas caseras,
Todo lo fizo a las sus lavanderas,
Espetos e griales, ollas e coberteras".

En el Cartulario de Silos de Mr. Frotin, en las cuentas de la abada y dependencias, en 1338, hay una partida de gastos que dice as: "Cuerta manteles, tajaderos y escudiellas y greales y ferreamientas para adobar de comer ... 40 maravedises".

En portugus antiguo era gral, como lo recuerda el citado escritor aduciendo un texto del ao 1250, en donde entre otros enseres domsticos, pone "pineira, joeira, gral, caldeira e tuto mais que as importunas vizinhas soem pedir".

Se atribuye a San Pedro Pascual, obispo y mrtir de Jan (1228-1300) una reduccin catalana del Libro de Gamaliel, en la cual, despus de describir las escenas de la crucifixin y muerte del Redentor, dice: "Y entonces Jos de Arimatea, lleva un gresal en que recibe la sangre de Jesucristo, y recogio la lanza (la de Longinos); y todos se volvieron a la ciudad" (a pedir permiso a Pilatos para sepultar el Sagrado Cuerpo). Esto es muy notable, porque es la primera vez que un autor serio menciona juntos el Grial y la Lanza, que son inseparables en las leyendas de Parsifal.

Pero si hasta el siglo XIV se emple en Espaa la palabra grial, greal o gral para indicar un objeto harto vulgal, en el XV - segn Sanchis Sivera - ya se da el nombre de Sant Greal al sagrado Vaso eucarstico de Jess, como se ve en la descripcin de un cuadro de la Cena pintado por Martn Torner para el Convento de Santa Clara de Valencia, en el cual estaba davant la Maiestat de Jhuxit lo Sant Greal. (Delante de la imagen de Jesucristo el Santo Greal). Y aqu cabe preguntar: Por qu le dan al Santo Cliz los valencianos (que ya lo posean, aunque en secreto y sin culto alguno, desde el primer cuarto de ese siglo) el nombre tan prosaico de greal, siendo as que en el documento de su entrega al Cabildo se le llama repetidamente calzer, y con el mismo nombre de calcer y cale entienden en valenciano y cataln lo que nosotros llamamos cliz? Solo se explica teniendo en cuenta que en aquellos tiempos de difusin de los Libros de Caballerias (que no haba otro recreo para el vulgo) eran populares los nombres de los reyes Arts, Pelles y Galaz y de los caballeros Lanzarote y Perceval, Tristn y Marln, Reinaldos y Oliveros, Bernardo y Rolando, Amadis y Tirante, etc. etc.; y haba llegado a ser por esas leyendas clebre y venerado el nombre de Santo Grial como objeto primordial de todas ellas. De otro modo, no es creble que nadie se hubiera atrevido a darle al Santo Cliz de Jesucristo el nombre entonces tan bajo y poco respetuoso de greal, sino que se habra conservado en Espaa el de cliz o calcer.

Aqu es necesario dejar bien sentada para ulteriores deduciones esta afirmacin: las voces grial, greal o gral, procedentes de gradal, existan en el acervo de la lengua espaola en sus diferentes modalidades romances mucho antes de aparecer otros nombres similares en las leyendas caballerescas indicando el santo Vaso eucarstico, pues es evidente que no las inventaron en los siglos XIII y XIV ni el Arcipreste, ni los monjes de Silos, ni los dems escritores espaoles, sino que las citan como corrientes y populares en sus tiempos. En cambio, en las dems lenguas europeas no hay una palabra parecida a gral para indicar vaso, cliz o recipiente de ninguna clase. Tomaron, pues, de Espaa el objeto y el nombre que le dan las leyendas.

Dado el origen y el uso divino de este sacratsimo Vaso y la nombrada universal que adquirio en los libros de Caballerias, aunque siempre con cierto misterio que contribua a realzar su prestigio, es muy natural que todas las naciones se creyeran poseedoras de tan preciada reliquia y defendieran la autenticidad de alguno de los clices insignes que tuviera, distinguindose en este piadoso y patritico anhelo las Catedrales y Monasterios ms clebres de Europa. Hasta 20 clices, dice un autor, se disputaban en el siglo XVI el honor de ser el que us el Seor en su ltima Cena, o sea, el Santo Graal de las narraciones caballerescas. El tiempo con su olvido y la crtica con sus estudios han ido seleccionando los ms verosmiles, desechando los restantes; unos, porque no demostraban suficiente antigedad para ser tenidos como contemporneos del Salvador, y otros, porque no alcanzaban, aun siendo antiguos, las condiciones de riqueza material, localizacin oportuna y misterio que atribuan las leyendas al verdadero Cliz de la Cena, que era el SantoGrial de su veneracin y de sus afanes.

De esta labor expurgativa parece que ya no quedaban en el mundo - al tiempo de aparecer el Parsifal de Wagner en 1882 -ms que tres vasos clebres que pudieran aspirar a la autenticidad: el de Jerusaln, recordado por el Venerable San Beda, el Sacro Catino de Gnova, y el Santo Cliz de Valencia; viniendo a coincidir los crticos en favor de ste en los tiempos actuales, por reunir todas las notas que debe tener el histrico Cliz de Jess, el legendario Santo Graal; sin ms oposicion que la de ciertos "nacionalistas" exaltados que tratan de dislocarlo de Aragn, naturalmente en favor propio.

Haciendo gracia al lector de la enumeracin de los otros clices que le disputan al nuestro en tiempos pasados su prestancia, no puedo excusarme de exponer aqu brevemente el historial de los dos rivales de ms fuerza: el de Jerusaln y el de Gnova.


El de Jerusaln, tanto por la ciudad donde se deca haber existido, cuanto por la gran autoridad del Venerable Beda y del cardenal Baronio que lo citaron, adquirio innegable autoridad en los siglos pasados. "Hay que creer sin vacilar - dice Ch. Rohault de Fleur - que los discpulos de Jess, guardando celosos todo lo que a l perteneci, conservaran con ms cuidado una reliquia tan preciosa (el Santo Cliz). Parece cierto que algunos siglos despus se mostraba este Cliz en Jerusaln a los peregrinos cristianos. El monje escocs Adamnn, que vivi en la segunda mitad del siglo VII (quiz sea el VIII) nos ha dejado una descripcin de los Santos Lugares, escrita segn la relacin de Arculfo, obispo francs, que hizo un viaje a Tierra Santa hacia el ao 640, (720 pone otro escritor) y dice que entre la Baslica del Glgota y el Santo Sepulcro haba en una plaza una exedra donde estaban el Cliz del Seor, en el que l mismo consagr su propia Sangre para darla a beber a sus Apstoles; el cual cliz es de plata, de capacidad de un sextario francs (7 litros y 44 centilitros, dice Rohault) adornado de dos asas opuestas". Recogi el Venerable Doctor S. Beda esta noticia en su tratado De los Santos Lugares, agregando el detalle de que estaba protegido por una reja, pero que se poda tocar y besar por cierta abertura. Otro escritor de dudosa autoridad aade que dentro de aquel cliz se conservaba la esponja con que dieron a beber vinagre a Jess en la Cruz. Contina Mr. de Fleury diciendo que "de su capacidad se puede calcular que, descontando las asas y el pie, su vaso tendra unos 30 centmetros de dimetro por 20 de altura. Se ignora en qu poca desapareci de Jerusaln este cliz".

Es muy sencillo resolver esta duda. Si existi tal cliz - que mejor que cliz se le debe llamar cratera, que era recipiente donde se pona el vino mezclado con agua y jarabes para servirlo en las copas de los comensales -, lo robaran los mahometanos de Omar I cuando entraron en la Ciudad Santa el ao 638, dos antes del viaje de Arculfo segn la cuenta de este autor, u 82 segn el cmputo ms probable de otros escritores que ponen ese viaje en el ao 720. Y si lo respetaron los invasores en 638, aunque consta que lo destruyeron y saquearon todo, menos el Santo Sepulcro por el dinero que les renda de los reyes y pueblos cristianos, cmo no se conserv hasta la poca de la reconquista de Jerusaln por los Cruzados, pues nadie habla de l en ese tiempo? Y por qu no lo mencionan San Jernimo, Nicforo, Eusebio, nuestra ilustre compatriota Eteria y otros escritores coetneos que visitaron los Santos Lugares y los describieron en tiempo de paz, esto es, desde su restauracin por Santa Elena y Constantino (principios del siglo IV) hasta la invasin de Omar?Y cmo se explica que una reliquia tan insigne del Redentor no la conservaran los obispos y los fieles en otro lugar ms seguro y sagrado que una capillita o exedra en la calle, a la vista y a la mano de todo el mundo, mientras guardaban con ms respeto en una iglesia la cruz del Buen Ladrn?

Adems, el obispo Arculfo no da la noticia directamente, sino trasmitida por cierto monje llamado Pedro que fu su gua e intrprete. Si se tratara de un delito no estara mejor tramada la exculpacin: el santo Beda se apoya en Adamnn, Adamnn en Arculfo, y Arculfo es un indocumentado que se llamaba Pedro. Y puesto que estos dos ltimos son los que pudieron ver el cliz, y nada dicen de haberlo adorado, aunque ponen detalles menos interesantes en su narracin, parece que la tomaron - segn algunos crticos - de un Itinerario que compuso un tal Antonio en el siglo III (en el siglo III no exista la Basilica del Glgota, ni se conoca el Santo Sepulcro, ni haba capilla ninguna pblica en Jerusaln): Itinerario que mereci ser censurado por los escritores Pepebroquio y Allacio "como indigno de salir a luz por estar lleno de cuentos de viejas y no descubrirse en l ni un rastro verosmil de viaje alguno".

Lo que empez siendo una gran noticia autorizada por un santo Doctor - que en todo lo dems es sapientsimo y celebrrimo, y cuya credulidad en el testimonio de un obispo y de un monje ilustrado es muy excusable - ha venido a ser uno de tantos cuentos de un viaje que invent un mal novelista.


Vengamos al Sacro Catino de Gnova. "Catino" quiere decir plato, o mejor fuente para servir las viandas.

Y as es, plato y no cliz, el que se guarda en la Catedral de Gnova, de figura hexagonal prolongada, y de un permetro de 120 metros. Por su poca profundidad y gran tamao, bien pudo haber servido en la mesa del Seor para contener el cordero pascual de la cena legal, pero no para la consagracin del vino en la institucin de la Sagrada Eucarista, y mucho menos para beberlo en l.

La historia, o tradicin, o quiz nada ms que leyendas de este Sacro Catino, hacen remontar su existencia a los tiempos de Salomn: conservado en el Templo de Jerusaln hasta poca de Nuestro Seor Jesucristo, sigui en la misma Ciudad Santa (caso inverosmil despus de las devastaciones de los romanos y de los rabes!) hasta el ao 1101 en que lo trajeron a Gnova los Cruzados italianos. Otra versin dice que esta alhaja vino a poder de los cristianos de Espaa no se dice cmo, y que a stos se la quitaron los moros y la llevaron a Almera. Cuando en 1147 el rey de Castilla Alfonso VII conquisto esta ciudad, auxiliado por tierra por los aragoneses y catalanes y por mar por los barcos genoveses, el rey "retovo para s la cipdat - dice la Primera Crnica general - et di la prea (el botn) todo a los de Genua (Gnova); et en la prea et en los espojos que tomaron en la cipdat et en los terminos della, fallaron y (hallaron alli) un vaso de piedra esmeralda". Se lo llevaron a su ciudad y all est hasta ahora. Cuando en 1502 le ensearon este precioso objeto a Luis XII de Francia le dijeron - segn Gayangos - que era el vaso que us el Seor en la ltima cena, y que lo haban adquirido como su parte del despojo en la toma de Jerusaln por los Cruzados en 1099. El P. Mariana, al referir esa reconquista de Almeria y el botn de los genoveses con su plato de esmeralda, dice que "el vulgo cree que Cristo Hijo de Dios cen en l la postrera vez con sus discpulos: opinin sin autor ni fundamento". Poniendo en duda el jesuta italiano P. Menochio la fe que tengan en l los genoveses de haber servido en la Cena del Seor, deca que "ni se muestra o se venera como reliquia, sino como un vaso maravilloso y precioso por la materia, por el arte y por lo bien trabajado, siendo todo vaciado en una esmeralda de notable grandeza". Otro autor annimo moderno recoge las leyendas y sucesos reales de este Sacro Catino y dice que "segn Varcaire, el Grial fu encontrado en la ciudad de Cesrea por los Cruzados en 1102: era un vaso antiqusimo tallado en una sola esmeralda. Estaba guardado en un Templo, muy maravilloso edificio, como dice Guillermo de Tiro, construido por Herodes en honor de Augusto. Los Cruzados lo llevaron a Gnova: los genoveses lo empearon en 9.500 libras, que dieron los mercaderes de oro de la ciudad: los franceses, en tiempo de las guerras napolenicas, lo robaron de la catedral y llevronselo a Pars, donde fu estudiado por una comisin de la Academia, la cual declar que no era ms que una bujeria de cristal bizantino; con lo que perdi definitivamente la consideracin de los sabios y fu devuelto a los genoveses en 1815, rompindose en el camino".

De manera que el precioso cliz de esmeralda de Gnova no es cliz ni es de esmeralda, sino que es un plato de vidrio antiguo. Pero es justo reconer aqu que no ha sido culpa de los genoveses el que su Catino fuese credo en algn tiempo el Cliz del seor y el Santo Grial, pues ellos siempre lo han llamado "Il Sacro catino"; sino que los escritores extraos le dieron los nombres de "mortaio", "escudilla", "bicchiere", que quieren decir taza o copa, y de all cliz.


Al decir en el ttulo "El Santo Grial en Aragn", quiero dar a entender que esta preciosa joya, ya se la considere como el Sagrado Cliz en que Nuestro Seor consagr en la ltima Cena, ya como el Santo Grial de las leyendas, fu y es gloria exclusiva de Aragn; habiendo pasado por las localidades que voy a anotar en compendio, como esquema de los varios puntos que se habrn de dilucidar.

a) Desde el ao 258 hasta 712, en HUESCA, en poder de sus obispos.

b) Huyen los cristianos de la tierra baja ante el mpetu arrollador de las tropas rabes de Trik y Muza en 712, y se refugian con sus obispos y sus sacerdotes en las fragosidades de los Pirineos, llevando consigo los objetos del culto y las reliquias ms preciosas Es probable que el Santo Cliz - la primera entre ellas - estuviese algn tiempo con el primer obispo de Huesca fugitivo en la cueva del monte de YEBRA, lugar desde entonces santificado adems por el martirio de su pariente Santa Orosia, vctima preciosa de la persecucin mahometana. Es muy probable que el Santo Cliz se guard tambin algn tiempo en el Monasterio de S. Pedro de SIRESA (valle de Echo) al menos siendo obispo Ferriolo, el cual se titulaba "obispo en San Pedro", que necesariamente se ha de entender el de Siresa, pues no exista an el de la Sede de Jaca, y el de S. Pedro de Siresa ya consta como Monasterio importante en los tiempos visigticos, segn la epstola del mrtir S. Eulogio de Crdoba; viniendo a robustecerse esta probabilidad con la existencia en la iglesia de Siresa de innumerables reliquias de Santos hasta el da de hoy, procedentes sin duda alguna de los cristianos refugiados en las montaas en aquella poca de terror.

c) Es moralmente cierto que el Santo Cliz estuvo (en poder del obispo siempre) en el Monasterio de Santa Mara de SASABE, que existi a unos 2 kilmetros al N. de la actual villa de Borau - entre el valle de Canfranc y el de Echo, en el sitio donde hoy est la ermita de S. Adrin. Consta documentalmente la existencia y sepultura de siete obispos en Sasabe, hasta que el ltimo que all vivi, Don Garca I, traslad en 1044 su residencia a la ciudad de Jaca, que por aquellos aos estaba reedificando el rey Don Ramiro I y levantando su catedral. En estas andanzas pasaron los obispos de Aragn - que as empezaron a titularse en el siglo IX - desde el ao 712 hasta el 1044.

d) En la actual CATEDRAL DE JACA erigida por el cristiansimo rey Don Ramiro (as lo llamaba el papa San Gregorio VII) no tanto quiz para Sede episcopal de su naciente reino, como para que fuese digna morada en lo posible del Santo Cliz que venan guardando los obispos de Aragn en las montaas, estuvo este preclaro Vaso nada ms que hasta el ao 1076 en que lo llev ... mejor dicho estara se lo llev de Jaca su obispo Don Sancho I - sucesor de Don Garcia el de Sasabe - al renunciar al cargo y retirarse a S. Juan de la Pea, de donde haba sido monje antes de ser obispo.

e) En el MONASTERIO DE SAN JUAN DE LA PEA, reedificado con todo lujo y grandeza, cuanto lo permitan las dimensiones de la cueva, por el rey Don Sancho Ramrez en tiempos de ese obispo muy protegido suyo, permaneci el Santo Cliz - aqu fu la poca en que se inspiraron las leyendas del Santo Grial- hasta el da memorable, aunque no muy gratamente memorable, 26 de Septiembre de 1399 en que el Monasterio a instancias del rey Don Martn de Aragn, se lo entreg en Zaragoza.

f) Pocos aos lo posey ZARAGOZA; algunos menos de los que generalmente se cree, segn mis cuentas. Del real palacio de la Aljaferia lo traslado Don Martn a su Capilla del de Barcelona.

g) En BARCELONA estaba el Santo Cliz con otras muchas reliquias insignes, propiedad de la Corona de Aragn, cuando se hizo el inventario de todas ellas en Septiembre de 1410 a raz de la muerte sin sucesin del rey Don Martn.

h) Su segundo sucesor y resobrino Don Alfonso V de Aragn hizo llevar a su palacio de VALENCIA gran cantidad de esas reliquias, Don Juan II, rey de Navarra entonces y Gobernador de Aragn y Valencia, lo entreg definitivamente en 18 de Marzo de 1437 a la Catedral valenciana, donde se venera hasta el da de hoy.<7p>

Dmaso Sangorrn Diest.
Den de la Catedral de Jaca.

(Capitulos I II II b III IV V V b VIII VIII b)

Publicado por primera vez en la Revista Aragn, AO III - N 22, Zaragoza, JULIO de 1927.
Ms informacin en "El Santo Cliz"

 

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